La inclusión de los jóvenes en los procesos sociales, económicos y políticos de la sociedad es sin duda uno de los principales retos que enfrentan los países de la región de América Latina y el Caribe. La integración de este grupo en los procesos de desarrollo es fundamental para avanzar hacia sociedades más igualitarias, no solo por el número que representan los jóvenes en relación con el resto de la población, sino porque significan el futuro de la sociedad. En este punto, las oportunidades de inserción laboral en el período juvenil constituyen un elemento clave para su inclusión social, plantea un reporte elaborado por la Dirección de Estadística de la Provincia.

El trabajo de la dependencia a cargo del economista Raúl García ha plasmado en cifras la profundidad del problema: casi siete de cada 10 jóvenes tucumanos no pueden salir de la informalidad laboral. Y es una materia pendiente de los últimos 12 años, según se desprende del informe oficial, con datos que van desde el primer trimestre de 2015 al tercer trimestre de 2016. “Durante el período analizado, la informalidad juvenil se encuentra siempre por encima de la serie de la población total y es destacable que presenta valores que están por encima del 60%. Esto implica, que en la Provincia la calidad del empleo entre jóvenes y adultos es diferente, ya que la mayor parte de la población joven tiene empleos más precarios”, argumenta. De hecho, mientras la tasa general de trabajo no registrado para el tercer trimestre de 2016 fue del 45,6%, la juvenil trepó al 68,1% en ese período.

Proyecciones

 

De acuerdo con las proyecciones de la población tucumana, se estima que unas 100.000 personas constituyen la población de entre 18 y 24 años.

La desocupación es otro de los flagelos que desnudan la realidad de los jóvenes. En el distrito, el índice promedio actualmente el 15%, pero con más impacto entre las mujeres. Según el informe de la Dirección de Estadística, la tasa de desempleo joven registró un máximo en el tercer trimestre de 2005 de 31,72%. En contraposición, el valor más bajo se registra en el tercer trimestre de 2010 con un 6,93%. “Pueden darse casos en que las mujeres no trabajan o porque estudian o porque, a esa edad, ya tienen a cargo un grupo familiar, lo que le demanda tiempo que, en otras situaciones se utilizan para trabajar”, señaló a LA GACETA el titular de Estadística de la Provincia.

Tucumán es un distrito netamente universitario. Se calcula que la población estudiantil de ese nivel asciende a las 70.000 personas, incluyendo los jóvenes que vienen de otras provincias de la región y de países vecinos.

Si se analiza la participación de los jóvenes en el sistema educativo y en la fuerza laboral, se evidencia un alto porcentaje de personas que sólo estudian (41%), mientras que un porcentaje menor (27%) se dedica exclusivamente a la actividad laboral, puntualiza el diagnóstico oficial.

Una porción de la población bajo estudio que es particularmente interesante es la el de los jóvenes que no forman parte de ninguno de los dos grupos mencionados, ni de la de la fuerza laboral ni del sistema educativo, ya que representan el 23% de los jóvenes de 18 a 24 años en la provincia.

Por otro lado, los jóvenes que se encuentran insertos en ambos sistemas, el educativo y el laboral, representan el 8% de la población analizada, completa el reporte.

Mirada global

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 73 millones de mujeres y hombres jóvenes están buscando trabajo y más de un tercio de aquellos que trabajan en las economías en desarrollo vive con menos de dos dólares al día. El desafío del empleo juvenil es entonces un reto tanto de cantidad como de calidad de empleo, con matices importantes según las regiones.

En el este de Asia, América Latina y el Caribe, el sudeste de Asia y el Pacífico, y África subsahariana, los ingresos familiares bajos y un acceso limitado a la educación conducen a la mayoría de los jóvenes en edades tempranas al trabajo informal. En la Unión Europea, más de uno de cada tres jóvenes desempleados ha estado buscando trabajo durante más de un año. En el Oriente Medio y el Norte de África, donde el desempleo juvenil es más alto, la tasa de desempleo de las mujeres jóvenes es superior a la de los hombres jóvenes en hasta 22 puntos porcentuales. “El reto de incluir a los jóvenes en un trabajo productivo es mundial y exige nada menos que una acción global y coordinada”, señala la organización.