Ayer por la tarde, varios padres que envían a sus hijos al tradicional colegio Champagnat sobre la calle Montevideo recibieron un documento un tanto inquietante en sus casillas de mail. El documento fue enviado por las autoridades del colegio mismo, fundado y regenteado por los Hermanos Maristas, una congregación católica que no ordena sacerdotes, dedicada al fomento de la educación. Su contenido era alarmante: uno de los suyos había cruzado la línea.

El texto hablaba de “un hecho” que “un exalumno de otro Instituto de la misma congregación habría padecido” a manos de “un Hermano que en aquel entonces se desempeñaba en el referido Instituto”. El documento hacía particular énfasis “en la clara y decidida política de Protección de la Infancia” de los maristas, con su Protocolo de Protección de Derechos de Niños y Adolescentes que establece que cualquier miembro de la congregación sospechado “será apartado inmediatamente” con una investigación interna iniciada en su contra.

El texto señala que la investigación interna había comenzado y que el hermano marista en cuestión, un directivo del Champagnat, ya no estaba en su cargo. Pero más allá de la firmeza aparente, el texto tiene ciertos eufemismos. No habla de una figura penal o de un delito puntual. “Agravio”, dice simplemente. Tampoco menciona al marista investigado.

Esta mañana, se pudo saber de qué se trata realmente el documento que recibieron los padres del Champagnat. “Agravio” no significa otra cosa que un presunto abuso sexual. El marista investigado es la máxima autoridad del colegio: su director general, el hermano Ángel Darío Duples.

Nómina de las autoridades escolares con Duples a la cabeza.

Así lo confirmó el hermano Gonzalo Santa Coloma, miembro de la congregación marista, el encargado de firmar la circular enviada a las familias de la institución y el referente del área de Defensa de Niños y Adolescentes a cargo de investigar internamente a Duples, de 61 años de edad. Santa Coloma asegura que el hecho no ocurrió dentro de las paredes del colegio en la calle Montevideo al 1000, sino en otra escuela marista ubicada en la provincia de Buenos Aires. Fue un caso de memoria recobrada, por así decirlo: el supuesto abuso ocurrió hace 38 años.

Santa Coloma asegura: “Duples no fue acusado, se trata de una sospecha. Todo viene de un comentario surgido a través de audios de Whatsapp que llegaron a las asociaciones de padres y ex alumnos del colegio. Ante esta situación hemos retirado al hermano de su servicio. Esto ha ocurrido hace 38 años, pero eso no importa. Amerita una investigación”.

Duples fue confrontado con la versión del supuesto abuso. No la negó, asegura Santa Coloma. Las palabras del director general fueron: “Estoy en condiciones de que se me aplique el protocolo. Quedo a disposición. Me voy del colegio”.

Sin embargo, Santa Coloma asegura que Duples no fue destituido de su cargo. El motivo inicial es simple: la presunta víctima, que aún no declaró en la investigación interna del Champagnat, no denunció a su presunto abusador, ni en la recepción del colegio de la calle Montevideo ni en la Justicia penal porteña.

“Otra vez no hay denuncia, es un comentario”, asegura Santa Coloma: “No hay ninguna causa”. El marista no miente: la base de datos de la Cámara Criminal y Correccional frente al Teatro Colón, por ejemplo, no muestra ningún expediente con Duples como imputado.

La pregunta es obvia: ¿debe la congregación marista presentar esta situación en la Justicia penal? Santa Coloma responde: “No tendría sentido. Hubiera prescripto. En todo caso, la intervención de la Justicia es bienvenida, aporta transparencia, que es a lo que apostamos, es algo mucho más imparcial de lo que puede ser la institución misma y tiene más herramientas”.

¿Qué sanción puede caberle a Duples, si es encontrado culpable de abusar de un menor a su cuidado hace casi 40 años? Santa Coloma dice, simplemente, que el director general no sería expulsado de la congregación, sino que tendría prohibido estar en contacto con niños y adolescentes, “una conducta de preservación”.

Duples, por lo pronto, ya no está en su despacho, sino en una suerte de freezer marista. “Ha sido trasladado a una residencia para mayores y enfermos”, dice la circular firmada por Santa Coloma.

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Vía nexofin | Ver post original