La decisión del Presidente Mauricio Macri de no asistir este año a la 72° Asamblea General de las Naciones Unidas, no sólo quiebra con la asistencia perfecta desde el año 2002, sino además marca la primera vez que un vicepresidente representa al país ante el organismo. Fue responsabilidad de Gabriela Michetti, número dos del Poder Ejecutivo, dar el discurso ante el plenario de jefes de estado y de gobierno esta tarde. 

Michetti comenzó su discurso a las 15:50 (hora local) manifestando la solidaridad del pueblo argentino con México, tras el terremoto sufrido por el país azteca este martes y que se ha cobrado hasta el momento 248 víctimas. Habló durante unos 15 minutos. Fue un discurso sin mayores sorpresas, que podría analizarse de acuerdo a líneas o agendas del gobierno nacional: la política, la económica y la global. 

La agenda política estuvo marcada por tres ejes fundamentales, dos de ellos reconocidos pilares de la política exterior Argentina: Malvinas, Irán y Venezuela. 

En cuanto a la cuestión de Malvinas, Michetti reiteró el carácter legitimo e imprescriptible del reclamo de soberanía sobre las islas e hizo un llamamiento al Reino Unido de reanudar el diálogo bilateral pacífico, en el marco del “nuevo clima” que se respira en la relación de la Argentina con el gobierno de Theresa May. 

En lo que respecta a Irán, reiteró la voluntad del gobierno de enjuiciar a los responsables de los dos atentados que sufrió nuestro país en los años noventa, exigió la comparecencia de los acusados a indagatoria y pidió colaboración a la comunidad internacional, y especialmente a Irán de “que acompañe para esclarecer el atentado a la AMIA”. 

Por último, se refirió a la crisis política en Venezuela, la necesidad de buscar el consenso de forma pacífica, que permita restablecer el orden democrático, las elecciones libres y la plena participación de la oposición política al régimen de Maduro. 

En lo que respecta a la agenda económica, la vicepresidente hizo hincapié en la voluntad de la Argentina de integrarse al mundo, con el Mercosur como su principal instrumento. Para ello, destacó el posible acuerdo entre el bloque regional y la Unión Europea, como así también con la Alianza del Pacífico, Canadá y Japón, entre otros. Resaltó además la necesidad de una arquitectura internacional financiera y comercial, articulada desde la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este ha sido uno de los ejes fundamentales del gobierno del Presidente Macri, impulsado principalmente desde la Cancillería, destacando el foco de las políticas económicas vinculadas a proyectar el potencial de la Argentina como receptor de inversiones, y su participación en las cadenas globales de valor. 

La agenda de asuntos globales presentada por Michetti abarca una serie de temas que el gobierno nacional ha marcado como prioritarios, basados fundamentalmente en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, adoptada por la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2015: erradicación de la pobreza, desarrollo sostenible, preservación del Acuerdo de París sobre cambio climático, empoderamiento de jóvenes mediante la educación inclusiva, creación de empleo, promoción y protección de los derechos humanos, igualdad de género, compromiso internacional para promover la inclusión de personas con discapacidad, etc. No faltó, como era de esperar, la alusión al problema del narcotráfico y la necesidad de redoblar el compromiso internacional en la lucha contra el problema mundial de las drogas. 

Algunos temas que estuvieron ausentes fueron la detención de Milagro Sala y el caso de Santiago Maldonado. El primero porque podría poner en entredicho la declaración de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidiendo su liberación. El segundo, posiblemente para evitar polémicas en cuanto a su desaparición. 

Fue un discurso previsible, con un claro interés de posicionar a la Argentina como líder regional asistiendo a un nuevo multilateralismo. Desde la óptica de la integración de la Argentina al mundo, estamos ante un escenario sumamente interesante para el país, algo que la vicepresidente no dudó en remarcar: Buenos Aires no sólo será ciudad anfitriona de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a la que ya ha confirmado su asistencia Ivanka Trump, hija del presidente norteamericano. También lo será de la próxima Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la que representantes de sus 164 miembros buscarán avanzar con la agenda de negociaciones y definir nuevas reglas del intercambio global. 

Por último, la presidencia del G-20 de la Argentina en 2018 y candidatura de ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dan cuenta de la articulada estrategia del gobierno nacional para promover su agenda de inserción. Un programa basado en tres líneas fundamentales, con una clara proyección del país al mundo y en sintonía con las nuevas problemáticas globales. 

* Profesora y Responsable del Área de Relaciones Internacionales de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral