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Y fue en ese barrio, en el de departamentos ubicado por la avenida Francisco de Haro y Bosetti, en el que se enfrentó con su experiencia de vida y profesional con mayor riesgo.

Había entrado de adicional el viernes pasado y poco después de la medianoche debió correr y subir escaleras. Los vecinos lo llamaron porque había humareda en un departamento y una mujer estaba pidiendo auxilio en el segundo piso.

"Cuando me llamaron por la emergencia fui rápidamente y divisé el departamento, salía mucho humo y mientras subía las escaleras toqué varias puertas para que los vecinos salgan, por prevención. Llegué al departamento y la puerta de la casa de la señora (Dévora, de 38 años) estaba abierta y ella en medio de una nube de humo, la saqué, estaba bien, aunque asustada sin saber qué hacer y en estado de shok. A los vecinos les dije que yo iba a entrar a apagar el fuego, que se ocuparan de la señora...", relató el cabo primero Roa a El Territorio.

"El fuego era realmente fuerte, lo primero que veo fue un trapo de piso y con eso me tapé la cara, lo mordí y entré. Las llamas estaban agarrando la alacena, la cocina... todo había empezado en el extractor de aire y rápidamente estaban tomando todo... y tenía cerca, a mano, una jarra y con esa jarra cargaba agua de la canilla de la cocina y pude contener el fuego hasta que encontré un extintor y eso me salvó..., fue más rápido".

Así, con un simple trapo de piso y una jarra fue como el cabo primero logró entrar y frenar algo el avance de las llamas hasta atacarlas con el matafuegos. "Una vez que noté que estaba apagado, fuí hasta la garrafa, la cerré, corté la luz y salí. Ahí llamé al 911, a los bomberos y a la ambulancia para la mujer. No sé cuánto minutos pasaron, pero fue una reacción a la que después de ver las cosas con más tranquilidad, recién tomé dimensión de dónde me había metido...", dijo Roa, que siguió trabajando esa noche, luego de cambiarse de uniforme.

"Es que estaba todo mojado, empapado y blanco por el uso del extintor, pero como vivo cerca mi mujer me llevó otra muda de ropa", explicó.

Hugo es uno más de una gran familia policial. Su mujer también es policía (con quien tiene una niña de 4 años), su suego es policía retirado y sus cuñados son policías.

La mujer resultó ilesa y la vivienda con destrucción parcial, especialmente en la zona de la cocina. En donde ella, según le dijo brevemente al cabo Roa, estaba cocinando hasta que se encontró rodeada por el fuego.
En cuestión de minutos, el pedido de auxilio de la vecina y la rápida reacción del policía, evitaron lo que pudo haber sido una tragedia.