El principal problema de que el sistema no funcione bien en la Argentina es su escasa capacidad exportadora, porque esa deficiencia es la principal limitante para el crecimiento y el progreso social.

Un país como la Argentina no puede importar más de lo que exporta durante largo tiempo, y si la economía tiene restricciones para importar insumos y bienes de capital, su potencial productivo y de desarrollo humano está indefectiblemente acotado. Además, un país que tiene un mercado externo pequeño restringe el atractivo para la inversión.

 Un país como la Argentina no puede importar más de lo que exporta durante largo tiempo

La Argentina no exporta poco. Exporta muy poco: en relación a su Producto Bruto Interno exporta nada más que el 12,8%. La información más actualizada del Banco Mundial correspondiente a 2016 muestra que es uno de los porcentajes más bajos del mundo.

 

Las exportaciones de Chile representan el 28,5% de su economía, las de Italia, Grecia, España y Canadá entre el 30% y el 33%, las de México 38%, las de Corea del Sur el 42 y las de Alemania el 46%, por tomar algunos ejemplos.

Excepciones en el mundo

Uno de los pocos países en los que las exportaciones tienen menos incidencia que la Argentina es Estados Unidos, pero ellos pueden darse el lujo de importar sistemáticamente mucho más de lo que exportan por su casi ilimitada capacidad de endeudarse.

Otra forma de comparar la relevancia de las exportaciones es considerándolas por habitante. Una planilla que circula por despachos oficiales muestra que la Argentina exporta alrededor de USD 1.300 per cápita; México algo más de USD 3.000, España USD 6.000, Australia cerca de USD 8.000 y Canadá casi USD 11.000 dólares per cápita. Brasil está por debajo de la Argentina con 900 dólares.

La escasa capacidad exportadora del país es la causa principal de que la economía haya chocado recurrentemente con lo que en la jerga especializada se conoce como restricción externa, y que no es otra cosa que falta de divisas.

En algunos casos ese faltante fue "resuelto" con limitaciones o "cepos" a la importación como en la segunda mitad del kirchnerismo, y en otros momentos históricos el agujero se tapa con endeudamiento externo, como durante la Convertibilidad o como ahora. Pero la represión de las importaciones afecta el crecimiento, y el endeudamiento no es sostenible por demasiado tiempo.

 La represión de las importaciones afecta el crecimiento

La debilidad exportadora es causa central de que la economía haya registrado el año pasado el récord histórico de déficit comercial (medido en dólares).

El cuadro externo es aún más complejo debido a que a eso se le suma el enorme saldo negativo de la cuenta turismo, viajes y gastos en el exterior, el gigantesco atesoramiento de divisas por parte de la ciudadanía en condiciones de ahorrar, y las divisas que se van por intereses de la deuda, utilidades de las multinacionales y pago de regalías y fletes.