Danilo Chiapello

dchiapello@ellitoral.com

 

“Solo Dios sabe cómo es que aún sigo vivo”, dice Marcelo Echagüe (38) con lágrimas en sus ojos.

 

Este veterano oficial de Policía sabe muy bien de lo que está hablando. Es que hace apenas algunas horas, sintió muy de cerca el aliento de la muerte.

 

La secuencia se inició cerca de la 1, en momentos que Echagüe participaba de un control de alcoholemia junto a inspectores municipales, en la intersección de M. Candioti y Castellanos (frente a una estación de servicios).

 

“Fuimos a ayudarlo”

 

* “La noche venía tranquila, hasta que en un momento el inspector se percata de que un automóvil se para frente a una cochera, apaga sus luces y el conductor se baja. El inspector le toca el silbato y le dice que está mal estacionado. Entonces el hombre contesta que se le paró el auto, que si podíamos ayudarlo”, relató hoy Echagüe en diálogo con El Litoral.

 

“Sin más fuimos a su encuentro y comenzamos a empujar el auto hasta una zona correcta. Pero cuando estábamos en esa maniobra el tipo se sube al auto y pone en marcha el motor. No hubo tiempo a nada. Yo estaba justo delante del auto (lo estábamos empujando hacia atrás) y no tuve otra opción más que tirarme encima del capot.

 

El auto comenzó a andar y yo me agarré de la parte plástica donde van las escobillas. Le decía que pare por favor, pero el tipo me gritaba “¡bajate... bajate!”. Fue una verdadera pesadilla porque el vehículo agarraba cada vez más velocidad.

 

Foto: El Litoral

 

 

Auto en zigzag

 

A partir de entonces no recuerdo muy bien qué pasó. Creo que es por el golpe que tuve en la cabeza después. Lo que me contaron mis compañeros es que el automóvil siguió marchando en zigzag por las calles hasta que finalmente en Juan del Campillo y Necochea salí despedido y caigo”.

 

Según trascendió, el conductor del coche se alejó a gran velocidad del lugar, mientras Echagüe quedaba tendido en el pavimento.

 

Los primeros en llegar en su auxilio fueron los compañeros del oficial y también los inspectores municipales.

 

Pero en esta parte quien también jugó un papel decisivo fue una médica que pasaba por el lugar y al advertir lo acontecido decidió tomar cartas en el asunto.

 

La mujer se colocó unos guantes plásticos y comenzó a realizar las maniobras propias de la emergencia, además de vendarle la cabeza al oficial.

 

* “Yo ahora es como que tengo flashes de esos momentos. Son como imágenes fotográficas. Recuerdo a una mujer que me hablaba y me tocaba la cabeza. También a un hombre que me decía que me quedara tranquilo. Después cuando ya estaba en el hospital Cullen pude despertarme y recobré el conocimiento”, recordó Echagüe.

 

Pese a estar inconsciente, la ayuda recibida no pasó por el costado de este oficial.

 

Tras el incidente el Chevrolet Agile fue hallado en Dorrego y P. Ferré. Minutos después un joven se presentó en la seccional 3ra. y dijo que se lo habían robado. Foto: Danilo Chiapello

 

 

Agradecido

 

* “Quiero agradecer con todo mi corazón a todos los que me auxiliaron. A esa mujer médica; también a un señor que me dijeron que es chofer de la Municipalidad. Y por supuesto a todos mis compañeros policías que me acompañaron y estuvieron al lado mío, como mis superiores que todos se hicieron presentes para ver cómo estaba. A todos les voy a estar agradecido de por vida”, remarcó visiblemente emocionado.

 

Pese a haber obtenido el alta médica, el incidente dejó sus marcas en el cuerpo de Echagüe.

 

* “Tengo 7 puntos de sutura en la cabeza; también contusiones en rodilla y pierna izquierda. Además tengo heridas en todo el rostro y las dos manos inflamadas. Va a llevar un tiempo reponerme de todo esto. Pero bueno... agradezco que estoy vivo”.

 

Respeto a la policía

 

Ya ahora bajo el cobijo del hogar, el oficial se permitió una reflexión sobre lo ocurrido.

 

“Es un momento muy difícil, porque se nota que no hay respeto para el policía. Claro que no es toda la ciudadanía, pero hay algunos casos como lo que pasó anoche. Nosotros fuimos para ayudar a esta persona y mire en lo que terminamos. Jamás imaginamos una reacción tan salvaje. Lo que me pone mal es que mi familia se asustó mucho. Ahora hay que reponerse y seguir”, culminó.

 

Se investiga

 

Horas después del incidente el vehículo involucrado, un Chevrolet Agile, de color rojo, fue hallado abandonado en Dorrego y P. Ferré. Un rato después un joven de 27 años se presentó en la seccional 3ra. diciendo que era el propietario de ese vehículo y que se lo habían robado. El automóvil en cuestión tiene un abollón en el capot además de algunos rayones. La investigación del caso quedó en manos del fiscal Roberto Apullán