La Policía había entrado a una vivienda del barrio Maccarone de Paraná en busca de una moto robada, y encontraron más de un kilo de marihuana en la casa y más de 10 guardados en el galpón. La dueña, una mujer de 30 años, fue acusada y procesada por la tenencia de la droga. En el juicio fue condenada a prisión condicional por la tenencia del estupefaciente hallado en el interior de la vivienda, mientras que por el cargamento mayor se entendió que desconocía su presencia, lo que le evitó una sanción mayor, de prisión efectiva. Todo apuntó a que un familiar suyo usó el espacio del fondo de la casa para almacenar la bolsa con droga sin su consentimiento.
El 12 de mayo de 2017 la Policía ingresó a la casa de calle Simón Bolívar en búsqueda de una moto Honda CG 150, armas de fuego y cartuchería. Pero lo que hallaron fue un gramo de cocaína y un kilo de marihuana en una mochila en el patio, y en el galpón había una bolsa de arpillera con 10,6 kilos de cannabis.
La mujer llegó a juicio imputada por Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. En los alegatos, el fiscal general José Ignacio Candioti dijo que quedó comprobada la autoría y consecuente responsabilidad penal de la acusada, pero consideró que debía ser acusada por el delito de Facilitación de lugar para la comercialización de drogas. Sostuvo que se ha acreditado que la imputada facilitó su vivienda para que una tercera persona resguardara el estupefaciente, a quien pidió que se investigara. Por esto, pidió la pena de tres años y 10 meses de prisión.
La defensora Corina Beisel dijo, en base a lo declarado por la acusada, que ella no estuvo en la casa desde el día anterior al allanamiento, que la droga hallada no le pertenecía y que pudo ser puesta allí durante su ausencia. Por esto, planteó que no se probó que la imputada supiera de la existencia de estupefacientes en los lugares en que se los encontró.
La jueza del Tribunal Oral Federal de Paraná, Noemí Berros, entendió que respecto de la droga hallada en el interior de la vivienda, la acusada conocía su existencia, dado que estaba al lado de elementos que se utilizan a diario.
En el fallo, la magistrada sostuvo: "La explicación que dio respecto de la mochila (que pertenecía a D.R.) indica que sabía y consentía su existencia en el lugar", tal como se lo dijo a un policía, "que no era de ella y que la tenía que entregar a alguien. En cambio –sentenció la jueza– albergo dudas acerca del conocimiento que tenía sobre la existencia en el galpón de la bolsa de arpillera con los 12 'ladrillos' de marihuana", ya que según los testigos, demostró "asombro o sorpresa ante dicho hallazgo".
"Ello me habilita a predicar –precisó– que, en el caso y respecto de esos 10 kilos de marihuana hallados en el galpón, estamos ante lo que se denomina una 'tenencia ciega'".
De este modo, según Berros todo apunta a Calzón, apodo con el que se conoce al familiar de la mujer, como el dueño de la droga: "Frecuentaba su domicilio para comer, bañarse y en ocasiones pernoctaba en él y, por tanto, estaba autorizado por la acusada y su marido a ingresar a su vivienda. Tan es así que la medida de injerencia domiciliaria que se practicó en su domicilio tuvo lugar precisamente porque la fuerza policial –en averiguación del robo denunciado y del paradero del sospechado– había verificado que dicho sujeto frecuentaba, además de otros domicilios del mismo barrio Maccarone, la vivienda de la imputada".
Esta circunstancia, concluyó, "torna plausible y no ha sido desmentido que esta persona podría haber ingresado a su casa en su ausencia y, sin advertirlo la encausada, pudo haber dejado en el galpón la bolsa de arpillera con el material tóxico incautado. Máxime que, en el galpón, también fue hallado un revólver calibre 38 que era uno de los elementos buscados y no había otras armas de fuego en la casa".
La mujer fue condenada a tres años de prisión condicional por Tenencia simple de estupefacientes, ya que no hubo pruebas sobre la actividad comercial de la misma.