Cabe recordar que hace algunos días, hospitalizaron de urgencia a uno de los brasileños detenidos por la muerte de la adolescente Irina López ocurrida en un inquilinato del barrio San Marcos de la capital correntina el pasado 2 de enero. El joven se encontraba alojado en la Unidad Penal 6 de San Cayetano y fue trasladado al Hospital Escuela con una herida en una de sus piernas, producida por causas que se investigan. Se trata de Laercio Macedo, sindicado como uno de los que supuestamente tiene relación con el hecho en que murió la joven madre de 15 años.

 

Aparentemente, el interno se habría lesionado “accidentalmente”, según la versión oficial, pero según  una denuncia presentada en el juzgado de Instrucción 1 de Corrientes existirían indicios de que fue víctima de agresiones. Ante la situación se envió un escrito a la embajada de Brasil en la Argentina para informar de la situación de salud del detenido, “que presenta fiebre” y que además “posiblemente padezca diabetes”, informaron fuentes tribunalicias a Nova.

 

El abogado que lo representa, Sebastián Pardo, informó que el estado de salud del interno -y de los otros cinco detenidos por la causa- podría generar un conflicto diplomático. Remarcó que “las autoridades del Brasil siguen con atención el caso y reciben informes semanalmente”.

 

Cabe recordar que los detenidos por la muerte de la menor son los ciudadanos brasileños Wenderson Souza, de 22 años, Felipe Macedo de Souza, de 23 años, Marcos Silva Juniors, de 23 años, Laercio Macedo, de 27 años, y Luis Macedo, de 36 años. Ana Carolina de Jesús Santana, de 27 años, fue puesta en libertad ayer.

 

De acuerdo a la investigación, el hecho ocurrió el 2 de enero en un inquilinato de la calle Honduras, en el barrio San Marcos de Corrientes. Irina López, de 15 años, y madre de un niño de 6 meses, fue hallada muerta, desnuda y ensangrentada en una habitación de una pensión ubicada en la calle Honduras entre La Paz y Maipú.

 

Fue su madre quien la encontró sin vida. Momentos antes la mujer y su hija compartieron con sus vecinos -señalados como sospechosos- un asado en un baldío ubicado frente a la pensión en la que vivían.