Claudio Tapia asumió la conducción de la AFA en marzo del 2017, con un fútbol argentino a nivel institucional y deportivo en crisis y la Selección, dirigida por Edgardo Bauza, en repechaje y con serios riesgos de mirar el Mundial por televisión. Pero Chiqui tenía la solución en sus manos: dar un volantazo e ir a buscar a Jorge Sampaoli, definido por él mismo como “el mejor entrenador del mundo”.

Claro que para contratarlo había que forzar su salida del Sevilla, donde tenía un contrato vigente y muy bien pago. El sueño del casildense se unió con el deseo del presidente de AFA pero ante la vorágine que suele gobernar en Argentina en todos los ámbitos, donde cuesta encontrar proyectos a largo plazo y un mal resultado puede cambiar todos los planes, había que darle garantías el entrenador, que se arriesgaba a quedar en la historia negra si no lograba la clasificación al Mundial y Tapia se las dio: un contrato hasta 2022 y una cláusula de 20 millones de dólares si la AFA decidía romper ese vínculo de manera unilateral. Ese monto sería considerablemente menor una vez finalizada la Copa América 2019 que se disputará en Brasil pero cuesta imaginar cómo se puede seguir adelante tras tantos errores durante el Mundial y por eso los dirigentes apuestan al consenso.

Ahora, un dato que no es para nada menor marca que cuando se firmó el contrato de Sampaoli en junio de 2017 el dólar cotizaba 16,25 pesos y 13 meses después vale 29,40 por lo que esa cláusula sufrió un monstruoso incremento de 325 a 588 millones de pesos en poco más de un año, es decir que la devaluación provocó una suba del 80 por ciento en pesos para correrlo del cargo