Vale observar entonces como algunos se empecinan en obstaculizar las cosas, para mantener escenarios conflictivos no dando definiciones concretas a un problema urgente.

 

Es que el drama de la inundación, que de vez en cuando toma la dimensión como la de éstos días, termina por dejar en evidencia muchas problemáticas juntas: la falta de viviendas, la carencia de sistemas de salud que contengan a los que menos tienen, y la determinación del estado de tomar las medidas que deban tomarse, aún a costos sensiblemente fuertes.

 

Por caso, vuelve a mencionarse lo de Paso de la Patria. La situación, ya detallada en este espacio días atrás (http://www.corrienteshoy.com/noticias/view/61868), deja entrever ciertas irresponsabilidades compartidas entre quienes deben tomar decisiones y no las toman, y de quienes de la misma manera asumen el rol de ‘dueños del pueblo’ priorizando intereses personales y sectoriales, y con amañadas excusas, como cuidar el paisaje.

 

Es incomprensible, entonces, que las autoridades del Paso hoy digan que no se hicieron terraplenes porque algunos vecinos querían evitar ‘afear’ la costa en la temporada de verano.

 

Es un punto. Y podemos también en ese marco preguntarnos porque en varios sectores de Capital siguen instalándose familias, cuando años atrás se les había construido precarias viviendas solo de manera urgente, y dándoles otras promesas. Hoy, las casillas de urgencia instaladas en el Caridi al final de Costanera Sur son la visión total y plena del problema instalado. Ya se convirtieron en un conglomerado habitacional al que hoy se debe nuevamente atender, porque el agua les llegó a sus pies.

 

No está mal tomar decisiones preliminares sabiendo el problema que se viene, como sucedió con la comuna capitalina, cuyas autoridades desde hace meses instrumentaron lo que llaman el Plan de Contingencia. Pero eso obliga a preguntar: ¿se coordinó con otros niveles de estado?... ¿se trabajó en conjunto con las fuerzas públicas?. Puede que la obvia respuesta sea ‘nosotros avisamos… si no vinieron es problema de ellos’. Y sí, se repiten viejas excusas insoportables e insostenibles.

 

Como siempre ocurre en éstos casos, cada tanto, volvemos entonces a despertarnos y leer cómo está el río en las altas cuencas, y si llueve en Brasil. Los problemas los volvemos a resolver con el agua al cuello.