Los dos integrantes de la comunidad gitana investigados por integrar la banda del Cuento del nieto, finalmente seguirán detenidos porque habrían intentado sobornar a uno de los guardias donde están alojados. El juez Marcelo Cardozo le revocó la excarcelación bajo caución real de 100 mil pesos que le había otorgado a principios de esta semana.

 

El episodio que pone a los sospechosos frente a un nuevo delito, “intento de cohecho”, ocurrió el jueves en la comisaría Primera, donde Gustavo T. y Diego M. donde están alojados por engañar y robar a ancianos bajo una de las tantas modalidades del cuento del tío.

 

Según las fuentes consultadas, aprovecharon el momento en que uno de los policías de guardia recorría las celdas, para realizar el ofrecimiento de 250 mil pesos con la condición de que colabore en un presunto plan de fuga.

 

Los mismos informantes agregaron que los imputados le prometieron al uniformado que les iban a dar el dinero una vez que concretaran su escape.

 

Lejos de dejarse embaucar o seducir por la oferta, el llavero de la Primera acudió a su superior y la respuesta no se hizo esperar.

 

El jefe de la comisaría redactó un informe y lo elevó al juez Cardozo, quien decidió dar marcha atrás la decisión revocar la liberación bajo caución real, argumentando la revocatoria en el intento de entorpecer la investigación y por considerar que existe un alto riesgo de fuga en caso de que sean liberados.

 

Nexo oficial 
En cuanto a la investigación por las estafas que sujetan a los gitanos a proceso, estaría avanzada la sospecha de que un suboficial de la Dirección de Investigaciones de la Policía alertaba a la gavilla cuando sus domicilios iban a ser allanados.

 

Por ese motivo sería citado a indagatoria para que brinde su versión con respecto a los mensajes de texto que habría enviado advirtiendo de los operativos.

 

La conexión se afianzó con el análisis telefónico, principalmente a celulares, realizados por la Secretaría de Apoyo en Investigaciones Complejas (Saic) y cuyos informes fueron anexados al expediente de Instrucción, pero no se descarta que otros uniformados tengan relación con las alertas que prevenían a los sospechosos.

 

En todos los casos, las víctimas eran personas de la tercera edad y los estafadores se hacían pasar por parientes para robarles con distintas artimañas. En 45 días se habrían alzado con una suma superior a los 200 mil pesos.